
Dicen que hasta Lelio la sorprendió con una serenata desde la calle con unos señores con guitarra.
Hoy siguen en la ciudad de la música y de la poesía, él terminando frenéticamente un libro sobre la historia de Barrancas (con impresión, compaginación, grapado, todo en la cocina de mi casa de la infancia), y ella soportando sus arrebatos y haciéndole la existencia más liviana, praparándole la ropa, cocinando, mientras repasa mentalmente su vida de juventud, sus lecturas, sus poesías, sus antepasados patriotas...
Incondicionales aún en 40 años en los que no hubo un sólo día en el que no pelearan, que ella no amenazara con dejarlo, y que el no le dijera "Chiiito Juana" dejame leer/escuchar/pensar/etc/etc/
Amores eran los de antes, cierto?