
la mujer es el ojal no el botón
aire que llena el hueco
tan deseado
y tan temido
cuenco que vacía su gracia
todos los meses
y es un sonido clandestino
el aullido de un lobo sin madriguera
la mujer nace cuando con ella
se hacen alhajas
un collar de verano
que luego dejaremos
en el arcón de cosas inservibles